¿para qué?

¿Por qué un conjunto de entidades, mayoritariamente privadas, sostienen con su esfuerzo una entidad como Fedea? La principal respuesta a esa pregunta es que nuestro país continúa necesitando, 20 años después del comienzo de este proyecto, instituciones que conformen eso que se ha venido a llamar sociedad civil. Y Fedea es, modestamente, una de esas instituciones.

El nacimiento de Fedea está vinculado con la necesidad de hacer llegar a la sociedad, de una forma objetiva e independiente, soluciones a problemas que lastraban nuestro crecimiento económico y nuestro desarrollo social. No es casualidad que Fedea se convirtiera en un centro de referencia en mercado de trabajo y pensiones cuando galopábamos sobre tasas de paro juvenil del 50% y en pensiones se vivían momentos difíciles. Es evidente que Fedea no solucionó esos problemas –que aún hoy persisten- pero pocos negarán que influyera en ese proceso.

Cuando hoy escuchamos los debates públicos sobre el futuro del sistema nacional de salud, sobre cuál debe ser la política más adecuada para gestionar la integración de tres millones de emigrantes, o sobre nuestros compromisos medioambientales, es difícil no pensar que hace falta una institución que, desde el análisis económico, proporcione argumentos racionales a los que tienen responsabilidades públicas y privadas, y a la opinión pública en general. Que exprese soluciones necesarias aunque a veces resulten impopulares.

Este papel de reflexión y de propuesta es más necesario si cabe en el momento actual, donde tiene prioridad lo inmediato, el resultado de corto plazo, el corte de unos pocos segundos de la televisión. Fedea desarrolla también una dimensión pedagógica mostrando que los problemas complejos no tienen soluciones simples ni automáticas, que nada es gratis, que no se puede huir indefinidamente de las consecuencias de nuestras acciones.

Fedea es creíble porque trabaja con rigor, busca la excelencia en la investigación y cuenta con prestigiosos investigadores en economía aplicada. Este es el fundamento último de su autoridad moral, de su capacidad de decir cómo deben ser las cosas. A Fedea hay que pedirle que aborde los problemas de nuestro tiempo, pero con el rigor más exigente en los foros académicos.

La presencia mayoritaria de entidades privadas en Fedea tiene como objetivo asegurar la independencia de criterio de la Fundación. Difícilmente Fedea podría cumplir su labor si viniera condicionada –aunque sólo fuera de modo aparente- por su dependencia de una única fuente de financiación.

Los patronos de Fedea son personas comprometidas con el futuro de nuestro país, conscientes de que la madurez de nuestro sistema de convivencia requiere este tipo de instituciones. Representan a entidades que a lo largo de estos años han puesto en marcha proyectos propios de responsabilidad social que complementan la labor que han promovido en Fedea.

Los patronos de Fedea demuestran ser buenos administradores porque invierten en el largo plazo, y porque invierten en valores de futuro. Con visión estratégica han construido una fábrica de ideas, que eso es Fedea, para la sociedad del conocimiento que está comenzando a nacer. Han conseguido que excelentes investigadores dediquen tiempo a reflexionar sobre las grandes cuestiones que marcan el futuro. Han puesto, en definitiva, las condiciones para generar lo que puede ser uno de los grandes proyectos de nuestro país, cuyos resultados reviertan también en sus empresas. Es una tarea que merece la pena continuar.

Pablo Vázquez
Director Ejecutivo