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(abril 2012)


PÉRDIDA DE EMPLEO

Se mantiene en niveles parecidos a los del trimestre pasado (alrededor de 5 de cada 100 empleados han perdido su empleo en este trimestre), pero desde el mismo trimestre del año anterior, la pérdida de empleo ha aumentado en un 40%.

Las mujeres se ven más perjudicadas que los hombres en cuanto a la pérdida de sus empleos, al igual que los jóvenes, los inmigrantes y los trabajadores con niveles educativos inferiores.

El factor más determinante para entender quién está más expuesto a perder su empleo es, por excelencia la temporalidad. La probabilidad de pérdida de empleo de un trabajador con contrato temporal frente a otro de similares características pero que tiene contrato indefinido es casi 6 veces superior. Y el diferencial, lejos de disminuir, aumenta en cada trimestre.

ACCESO AL EMPLEO

Se desploma el acceso a un empleo. Las tasas de acceso al empleo son las más bajas desde el comienzo de la crisis. Esto revela un parón muy preocupante de la actividad económica, que lejos de suavizarse, parece incrementarse en este trimestre.

Las mujeres, los menores de 25 años y los trabajadores con niveles educativos inferiores son quienes presentan menores tasas de acceso a un empleo.

Se accede a empleos mayoritariamente temporales (80% frente a 10% de acceso a contratos indefinidos). La mayoría de los empleos a los que se accede pertenecen al sector Servicios, y dentro de éste, a la actividad de Comercio. Industria y Construcción absorben cada una el 10% de los accesos al empleo de este trimestre.

Los desempleados cuya duración en el desempleo supera los 6 meses se enfrentan con especiales dificultades para encontrar un empleo relativamente a aquellos cuya duración en el desempleo es menor. Este fenómeno persiste trimestre a trimestre.

Finalmente, el cobro del subsidio es un factor que condiciona muy negativamente el acceso a un empleo. Es fundamental que los trabajadores desempleados comiencen una búsqueda intensa de un nuevo empleo nada más perder el anterior, y no esperen hasta agotar el subsidio de desempleo. Esto supone un coste enorme para las arcas públicas, en primer lugar, y una pérdida de vinculación de los desempleados con el sistema productivo, que va dificultando enormemente la nueva entrada en el mercado de trabajo activo.